Yo fui testigo y este es mi cable a tierra. No quiero quedar manchado, sé que no fui el único, pero también sé que fui uno de ellos, uno de nosotros, los que atestiguamos un robo hecho y derecho, y no quiero transformarme en cómplice, por eso escribo esto. Desde el minuto cero, y yo no soy del Barsa, ni del Madrid, ni del Sevilla, a mi me hicieron de un cuadro y me dijeron que si a la China voy mi cuadro seguirá siendo el mismo. Yo soy de Racing de Avellaneda, y en su momento sí, con el Chango Cárdenas, pero ahora hace rato que no, entonces mi voz no tira para ningún lado, ni me enfilo en hacer la fácil y decir que soy del Barsa, ni apoyo el Catenaccio, a mí me gusta el futbol, y en mi país no puedo, porque me tira el corazoncito, pero acá sí, porque me da igual quien gane, entonces quiero que gane el que mejor juega, pero desde el minuto cero decía, o peor, desde el vestuario, porque cómo estaba esa cancha, cualquiera entiende que ese chiquero fue premeditado, siete u ocho horas de riego nocturno te dejan un campo en el que ni los mejores del mundo pueden hacer pie, porque convengamos que en el estadio había grandes jugadores. Pero ni siquiera quiero hablar de eso como robo, porque los que jugamos desde chiquitos a esto sabemos que en un partido de fútbol hay dos, un local y un visitante, y el visitante queda supeditado a que el local juega en su casa y puede parametrizar a gusto y placer, y hará todo lo que sea legal, más todo lo que roce las lindes de la legalidad, y se acepta porque es así. Pero aceptando esto, el robo fue claro. No hubo disparos, no hicieron falta, aunque sí hubo violencia, en cada una de las sistemáticas patadas que dio el equipo local, al que solo le costó tres tarjetas amarillas. Los protagonistas del robo estuvieron a la vista toda la noche: en el campo hubo una víctima, los visitantes, un victimario, los locales, el autor material, el señor Jonas Eriksson y el autor intelectual y financista, Don Silvio Berlusconi. Y hubo también 80 mil cómplices que lo aprobaron y lo aplaudieron. Nada más. Hay imágenes, son claras y sé que no pasará nada. También sé que no pasa nada, que es un partido de fútbol, un encuentro más de un deporte que mueve mucho dinero y que como todo en lo que se mueve mucho dinero hay intereses que son los que deciden. Además sé que me dirán que esto no es grave, que de última los que fueron robados en el estadio San Siro el miércoles 28 de marzo de 2012 son jóvenes que ganan mucha plata, que grave es el robo que se está perpetrando en estos momentos del 30 de marzo de 2012 en el que unos tipos firman y aprueban una ley que destruye un país, y que esos son los robos importantes, lo sé, lo sé… Pero yo, en estas líneas quiero aclarar que yo lo vi, que el otro día en el estadio del Milan se produjo un choreo, que fue clarísimo y que yo fui testigo, lo digo, que conste en acta.
