Hace años que el mundo viene hablando de Lionel Messi, que si hace cinco goles por Champions, que si sus vaselinas, que si es el hombre record del Barsa, que si su novia es de perfil bajo y todas son flores para el del Barcelona. Pero del verdadero crack rosarino, ¿nadie va a decir nada?
Estoy hablando, por supuesto, de Mateo Musacchio. Este defensor del Villarreal también es rosarino y a sus 21 añitos ya ostenta el record que muchos (futbolistas y amas de casa) desean tener en su palmarés.
Si bien la imagen no es clara puede verse como Mateo (de quién ya tengo un poster tamaño natural en la cabecera de mi cama) le aplica un ñoqui de zurda a Képler Laveran Lima Ferreira, más conocido como Pepe, "el carnicero de Maceió". El defensor madridista, famoso por sus invalorables aportes al fair play, se encargó, después del choque con el defensor rosarino (al que él fue con "la mejor de las intenciones"), de mostrar a todo el mundo futbol las consecuencias de semejante salvajada.
Las imagenes hablan por sí solas. Ya es hora de que los árbitros empiecen a proteger a los habilidosos como Pepe. Y sobre todo, basta de halagos fáciles a la Pulga, que un par de goles los hace cualquiera, ahora, lo de Mateo, eso sí que es digno de que se haga, al menos, justicia poética ¡Musacchio corazón!
Estoy hablando, por supuesto, de Mateo Musacchio. Este defensor del Villarreal también es rosarino y a sus 21 añitos ya ostenta el record que muchos (futbolistas y amas de casa) desean tener en su palmarés.
Si bien la imagen no es clara puede verse como Mateo (de quién ya tengo un poster tamaño natural en la cabecera de mi cama) le aplica un ñoqui de zurda a Képler Laveran Lima Ferreira, más conocido como Pepe, "el carnicero de Maceió". El defensor madridista, famoso por sus invalorables aportes al fair play, se encargó, después del choque con el defensor rosarino (al que él fue con "la mejor de las intenciones"), de mostrar a todo el mundo futbol las consecuencias de semejante salvajada.
Las imagenes hablan por sí solas. Ya es hora de que los árbitros empiecen a proteger a los habilidosos como Pepe. Y sobre todo, basta de halagos fáciles a la Pulga, que un par de goles los hace cualquiera, ahora, lo de Mateo, eso sí que es digno de que se haga, al menos, justicia poética ¡Musacchio corazón!

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